martes 19 de abril de 2005

llover y volar

Adoraba el romanticismo genuino de las tormentas, hasta que compré un piso en una casa tan vieja que, al igual que la de los tres cerditos, podría llevársela un soplo de viento. Me encantaba la lluvia hasta que apareció la primera gotera: desde entonces, temo el fragor de la tempestad y aun la porfía de la lluvia fina.
Pero ahora que vendo la casa y mi ánimo(a) recobra su libertad, podré caminar hasta el borde del acantilado para contemplar las nubes que se junten a mis pies. Y sonreír de espaldas, sin que nadie lo vea.

De lo cual se infiere que somos como aerostatos que no despegan del suelo porque llevan en la cesta un plúmbeo lastre.

4 Comments:

Blogger marsopa dijo...

Ah, don Perro, encantador mensaje; a mí, que vengo de cierta villa en un valle a la que los conquistadores nombraron "la Pluviosilla"... no me diga más, entre brumas quedemos, aunque no me queda claro si fue primero el post y su reflexión pedestre, o acaso la pintura extiende a Vd. la sensación de estar a mitad del cielo...

martes 19 de abril de 2005 16H47' CEST  
Blogger Lobo Estepario dijo...

¿Vendes la casa? ¡Especuladó! ;-)

Bueno, esperemos que el cambio de domicilio sea para mejor. Si cuando te mudes necesitas una mano con la mudanza avisa... Aunque te advierto que guardando libros en cajas soy un poco lento. Tengo la molesta manía de leer la contraportada y hojearlos... Vamos, que lleno una caja por hora. Mejor me pones a guardar otra cosa...

martes 19 de abril de 2005 17H12' CEST  
Blogger Plaqueta dijo...

La lluvia es hermosa y romántica hasta que hincha y pudre la madera de las puertas, inunda la sala y estropea las alfombras, craquela el yeso de los techos, y obliga a gastar grandes cantidades de dinero en la tlapalería (o peor, en Home Depot -ya ni siquiera Home Mart, que por lo menos tenía al castorcito-, pinches gringos).

martes 19 de abril de 2005 23H56' CEST  
Blogger elperro dijo...

Primero fue la lluvia, después sus consecuencias y, por último la reflexión ¿pedestre?

Muchas gracias por la oferta, Lobo. En un principio también había pensado en una mudanza amateur, pero resulta que tengo un piano que ni el mejor amigo podría transportar escaleras abajo. En cuanto a los libros, podrías entretenerte (aunque tengo que confesar que tengo muchos de escaso interés bibliográfico-fílico, de los que adjuntan a los periódicos para que los compren).

Y justo: la lluvia pudre la madera y las vigas de mi casa siguen siendo de madera. Pero ayer recibí una oferta de compra (a la baja) y creo que hoy mismo la aceptaré. Mi casa me ha dado muchos disgustos y empiezo a odiarla. Temo su venganza.

miércoles 20 de abril de 2005 08H05' CEST  

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